lunes, mayo 27, 2024
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Joe Cremo, un hombre de hielo triunfando en Burgos

El 28 de enero de 2023, Joe Cremo celebraba en la pista del Hestia Menorca haber ganado la Copa LEB Plata con el Tizona. El escolta americano tuvo una noche estelar, logrando además el MVP de la final con 30 de valoración y 22 puntos.

Un año y 3 meses después, también en 28, pero de abril, Cremo había completado una gran primera mitad con 11 puntos ante el mismo rival, el Hestia Menorca. Sin embargo, el Tizona caía por 39-46 al descanso.

En la segunda mitad, los burgaleses salen con actitud renovada. Arnau Parrado roba el balón nada más comenzar el tercer cuarto y anota un mate al contraataque: 41-46. El Tizona vuelve a presionar, pero los baleares salen y tienen un 3 contra 1 que culminará Víctor Arteaga. 

Cremo, que nunca da un balón por perdido, salta a intentar molestar al imponente pívot. Sin embargo, no llega, y en la caída impacta muy fuerte contra el suelo y sufre una lesión en el codo. Fractura luxación. Dice adiós a la temporada y a los playoffs, y estará parado durante más de 4 meses.

Las caras de sus compañeros resumían a la perfección el sentir de todo el Tizona. Mario Saint-Supéry, a quien Cremo llevaba todos los días al entrenamiento en coche, no podía ni mirar a su amigo neoyorquino. El resto de jugadores también mostraban una profunda cara de pena, muchos no querían ver su articulación deformada, ni pensar en lo que significaba para el equipo. 

El Tizona pierde a un jugador muy importante dentro del equipo. No solo Cremo estaba siendo el máximo anotador con 12,1 puntos por partido, sino que era un líder dentro y fuera del vestuario. El estadounidense, de hecho, había sido escogido segundo capitán del Tizona tras la marcha de Dídac Cuevas a Zaragoza.

Su liderazgo se demostró apenas minutos después de sufrir la lesión. Con el brazo escayolado, tras hacerse las pruebas, y la decepción de saberse fuera de combate, Cremo acude al banquillo para vivir los minutos finales del partido con sus compañeros. Una vez consumada la derrota, el equipo se olvida del resultado, y se dedica a dar ánimos a Joe y abrazarle. 

A los pocos días vuelve a hacer gala de esa actitud heroica. No solo acude a las sesiones de entrenamiento para seguir dando ánimos a sus compañeros en el tramo final de la temporada. Cremo se pasa todos los días ayudando, siendo un líder vocal, dando consejos, animando a los compañeros… 

Pero es que además, el de Nueva York está implicadísimo dentro del club. Joe es el entrenador de un grupo alevín del Tizona. Sus jugadores le tienen tanto cariño que fueron los primeros en enviarle un vídeo de ánimo. Además, entrenar a ese equipo le está forzando a aprender español, ya que quiere comunicarse con sus jugadores en su lengua.

La afición también se ha identificado con él. La pasada jornada, en Torrelavega, su nombre fue coreado por los más de 100 aficionados desplazados a Cantabria, y entre ellos se podían ver pancartas de ánimo. Incluso lejos de El Plantío, su afición quería dar todo el cariño posible a uno de sus referentes.

Joe Cremo es más que solo sus números. Pero también hay que repasarlos.

Evidentemente, su impacto en la pista también ha sido enorme. Los 12,1 puntos los logra con 54,1% en tiros de 2 y 47,1% en triples, el mejor registro desde el perímetro de toda la LEB Oro tras haber lanzado 119 tiros desde 6,75. También lidera el ranking de tiros libres de la liga, con un 92,4% de acierto en 92 lanzamientos. 

Ese impacto se ha visto en varios partidos, logrando ser el MVP hasta en 8 ocasiones: Movistar Estudiantes, Club Ourense Baloncesto (ambos partidos), HLA Alicante, Leyma Coruña, Real Betis Baloncesto, ICG Força Lleida y Rioverde Clavijo.

No solo ha sido el más destacado todas esas veces, sino que en muchas otras fue el siguiente con mejores números, o el máximo anotador del partido. 

Por ejemplo, en el derbi de vuelta ante el San Pablo, Cremo fue uno de los 2 hombres que tiraron del Tizona para creer en la remontada, junto con Parrado. Con el marcador 19 puntos abajo para el equipo azulón, 5 puntos seguidos del estadounidense dieron esperanzas. Eso se acabó transformando en un empate en los momentos finales, y la disputa de hasta 2 prórrogas. A pesar de la derrota, el espíritu y carácter del escolta neoyorquino, que finalizó con 21 puntos, empujaron al equipo a creer en una gesta que parecía imposible. 

No es sencillo resumir en unas líneas lo que Joe Cremo ha significado esta campaña (y la anterior) para el Tizona, pero por lo menos lo hemos intentado. Ahora seguiremos luchando, como hizo él todo el año, por seguir soñando y disfrutando del baloncesto y la identidad del Tizona.